En el lado más oscuro
florece el rencor fecundo,
tan necesario, iracundo,
propio del fruto inmaduro.
A ratos, grita inseguro
¿Son espinas o son llantos?
El odio y sus desencantos
inunda cielos y mares,
pero no hay penas ni males
que no sanen con mis cantos
florece el rencor fecundo,
tan necesario, iracundo,
propio del fruto inmaduro.
A ratos, grita inseguro
¿Son espinas o son llantos?
El odio y sus desencantos
inunda cielos y mares,
pero no hay penas ni males
que no sanen con mis cantos