lunes, 17 de julio de 2017

Quiebres ajenos

Nunca me había pasado
que fuera tan doloroso,
triste, su quiebre amoroso,
después de lo cosechado.
El cariño, arrebosado,
el amor, contracorriente.
Ni el abrazo más candente,
ni un te quiero bien sincero,
salvarán lo verdadero,
si ya nada es suficiente.